CASCOS MINEROS EN UNA IGLESIA

Por Nancy Thomas

Nancy Thomas y su marido Hal son misioneros de los Amigos de la Junta Anual del Noroeste, en Estados Unidos que fueron enviados a La Paz Bolivia. Ella ha publicado una colección de poemas, titulada en inglés, "Deidad y Huesos': Traducido de la revista EVANGELICAL FRIEND de Julio / Agosto de 1985, por Jorge Hernández. Con permiso.


Había algo diferente; era obvio en cuanto uno entraba al patio de la iglesia, aquel miércoles por la noche, cuando iba a comenzar mi clase, un tanto adelantada, en el seminario. Había mucha gente en el patio que no lograba reconocer. Reconocía sus cascos, que eran la insignia para los trabajadores mas aguerridos de Bolivia: los mineros. ¿Que hacían en la iglesia Nueva Jerusalén de los Amigos? Pregunté alrededor y no tomó mucho tiempo descubrir que esperaban que les dieran un plato de sopa.

Quizás deba volver atrás; la agitación había ido creciendo desde nuestro regreso hacía ya nueve meses. La inestabilidad política, la inflación galopante (la revista Newsweek estima que alcanzara 40,000 por ciento en 1985), la escasez de alimentos y las huelgas semanales de los trabajadores se habían combinado para crear una situación combustible. Luego en marzo, la central Boliviana de trabajadores declaró una huelga general de protesta de todos los trabajadores en el país. Se hizo un llamado especial a los mineros, ordenándoles dejar las minas y venir hasta La Paz, su ciudad capital.

De todas direcciones vinieron, de las minas de estaño del Norte y del Sur y de las minas de oro y de wolframio del oriente. Portando sus cascos como banderas 16,000 mineros marcharon por las calles de La Paz durante dos semanas, coreando sus demandas, bloqueando el tráfico, detonando cartuchos de dinamita. Las explosiones reverberaban por toda la ciudad sin hacer más que asustar a la gente o romper algunos vidrios, pero sí dando voz a una protesta hondamente sentida.

Tengo que admitir que mis pensamientos no eran siempre caritativos hacia los mineros. ¿Como podía ser que marchando, gritando o asustando a la gente pudieran resolver los problemas complejos de Bolivia?

Cada día de huelga costaba al país varios millones de dólares que difícilmente podía darse el lujo de perder. Se me hizo nudo el estomago cuando vi a un grupo de hombres con cascos caminando por la calle. Sentí miedo.

Los mineros de Bolivia tienen un historial largo y triste. La riqueza mineral de Bolivia, desde los tempranos días de la colonia española, ha sido su mayor fuente de ingreso; en el período mas agudo de 1550-1650 la mina en el Potosí sola produjo más de la mitad de la plata de América y se le reconocía como la más importante fuente mineral en el mundo. Para sacar mas provecho de las minas (la construcción y mantenimiento de un tiro cuesta tanto como la construcción de una catedral), el virrey Toledo inició el sistema de la "mita". Este sistema requería que los indios (la mayoría de origen aymara o quéchua) dieran, de cada seis, un año de trabajo en las minas del Imperio Español. Las condiciones de trabajo eran las peores. los salarios bajísimos y muchos no llegaban a sobrevivir el año. Desde entonces las minas registran muchos abusos. Las condiciones de trabajo son hoy mejores y los mineros están entre los mejor cuidados dentro de las clase baja de trabajadores. Pero cuatro siglos de injusticia pesan mucho y los mineros modernos han respondido con alinearse firmemente a los grupos políticos de izquierda. Hoy forman la entidad política mas volátil del país.

¿Pero como llegamos de la explotación a la fila de gente que esperaba recibir su plato de sopa en la iglesia de la Nueva Jerusalén de los Amigos? La idea se originó en un joven líder de los Amigos llamado Félix Huarina, miembro del departamento de desarrollo social de la Iglesia boliviana de los Amigos. Félix no reaccionó con temor, como yo lo había hecho, sino que vio a los mineros como hombres que estaban lejos de sus casas, la mayoría de ellos forzados a venir a La Paz por su sindicato, hambrientos, quizás hasta sintiéndose solos. La cuota que les daban para la comida apenas les alcanzaba para una comida al día.

Félix vio una oportunidad de ejercer el misterio y sugirió a otros líderes de los Amigos la idea de ofrecer una comida a los mineros. Las reacciones fueron diversas. Un expresidente de la Iglesia dijo que quizás se podría dar una comida a unos 50 mineros, pero Humberto Gutiérrez, actual Presidente de la Iglesia Nacional Evangélica de Los Amigos, contrapropuso, "Agreguemos un cero al número y démosle desayuno y almuerzo a 500 mineros y hagámoslo mañana mismo!". Audaz como parecía, el espíritu de dios estaba detrás de sus palabras. Mas tarde le pregunté a Félix si tenían dinero en ese momento para alimentar a 500 mineros y el me respondió "No, no teníamos nada, pero sabíamos que nos llegaría, así que seguimos nuestro plan".

Para la noche del martes, los recursos ya incluían una estufa de kerosene, varias ollas grandes de la propia iglesia y una donación de barras de chocolate de una fábrica cooperativa de cuáqueros y la seguridad de que Dios les acompañaba. Antes de irse a casa, Félix escribió un anuncio para la radio en el que se invitaba a los trabajadores de cuatro minas específicas a venir a la iglesia a desayunar y a almorzar al día siguiente. También pidió que los Amigos donaran individualmente lo que pudiesen para sacar el proyecto con buen éxito. Los parientes de Félix son panaderos y esa noche Félix y su mujer se la pasaron haciendo pan para el desayuno que darían a los mineros. La mañana del miércoles 700 mineros entraron a la Iglesia de los Amigos y recibieron dos piezas de pan y un tarro de chocolate caliente. Según trascurría la mañana. muchos Amigos respondieron al llamado y una de las primeras fue una viuda que vivía en la parte alta de la ciudad que caminó varios kilómetros con un costal de pan en su espalda. Otros trajeron comida, platos, ollas, dinero y esfuerzo. A las 10.00 un grupo de trabajadores se ocupaba de pelar papas y zanahorias para la sopa que lentamente comenzaba a cocerse en las ocho hornillas que les habían prestado. Al mediodía los hermanos habían servido dos platos de una espesa sopa de arroz y vegetales a cada uno de los 700 mineros, algunos de los cuales comentaron "Esta es la mejor comida que hemos tenido en toda la semana".

Me recuerda a Jesús y los doce canastos que sobraron después de que todos habían comido y Félix pudo anunciar: "Nos quedó tanta comida que nos gustaría invitarlos a cenar también esta noche" anuncio que fue recibido con un gran aplauso.

Durante la tarde. el Presidente de la Iglesia Nacional Humberto Gutiérrez se reunió con cuatro líderes sindicales. Humberto antes de unirse a los Amigos había sido comunista, comprometido al punto de ir a estudiar a una universidad en Moscú. El entiende la intensidad de las luchas de los mineros por la justicia social. Esa tarde Humberto compartió la historia de su conversión, enfatizando con modestia su descubrimiento de que la verdadera justicia social existe sólo en el contexto del Reino de Dios.

Después de la cena los mineros se reunieron en el santuario de la iglesia para ver una película sobre la crucifixión, oír un corto mensaje del Pastor Francisco Mamani y dar algunos testimonios. Los voceros de los mineros expresaron su gratitud, expresando uno de ellos, "Nunca me imaginé que algo así pudiera pasar en una iglesia".

Muchos hermanos comentaron después lo ordenado que todo había sido. Cada minero había recibido una tarjeta de identificación y los dirigentes tanto de la iglesia como del sindicato habían ordenado a la gente en las filas. Todos los mineros se conducían con cuidado y las líneas corrían con facilidad. Todos estuvieron reverentes al momento de dar gracias por los alimentos y voluntariamente se quitaron sus cascos al momento devocional. Francamente (y afortunamente) destruyó la imagen que de los mineros bolivianos tenía.

¿Pero, no fue riesgoso? ¡Claro que sí! Unos cuantos Amigos (de hecho una pequeña minoría) se opusieron al proyecto por temor de que se tomara como una declaración política de la Iglesia. Su temor tenía base en este país donde incidentes como este se recuerdan en cada cambio de gobierno. Las represalias son una posibilidad. Otros temían que los mineros fuesen desordenados y quizás podrían depredar la propiedad o hasta robar algo. En justicia debe decirse que ni siquiera un plato hizo falta al fin de la jornada, cosa que es común al terminar las conferencias de la iglesia!

Sí, sí fue un riesgo. Pero el amor es un riesgo. Humberto Gutiérrez, el Presidente de la Iglesia dice: "No estaban haciendo un pronunciamiento en favor de la huelga; solo queríamos mostrar nuestro amor cristiano a los mineros al reconocer sus necesidades como seres humanos. Estábamos expresando los frutos del espíritu y no puede haber ley contra ellos" (Galatas 5:22-23).

¿Resultados? Otras denominaciones tomaron valor del ejemplo de los Amigos y al día siguiente se vieron filas de mineros en diferentes partes de la ciudad. Setecientos gentes con hambre fueron alimentadas con tres comidas al día; 700 gentes con una hambre distinta de la física oyeron, vieron y probaron el hecho de que Jesús ve por sus necesidades. Una de las cuatro minas ha invitado a los Amigos a predicar el evangelio en sus campos, lo que probablemente sucederá en el futuro.

Me siento orgullosa de ser parte de una iglesia que ve las necesidades humanas a todos los niveles y busca satisfacerlas. Me siento orgullosa de ser parte de un grupo de líderes que toman muy en serio a Jesús cuando decía "De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mi los hicisteis" (Mateo 25:40). Me da gusto pertenecer a una iglesia que toma el riesgo del amor.

 

La Asociación de amigos de Los Amigos
Un programa del Comité Mundial de Consulta
de Los Amigos
(Sección de las Américas)
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E.E.U.U.