Economía con corazón

Miguel Díez, Fundador y director de REMAR
Paco González, doctor en pedagogía por la Open Univ., UK.

Este texto fue presentado como ponencia en el Primer Encuentro Internacional "Economía y Religión", realizado en junio de 2005. Puede ver un resumen del Encuentro y solicitar que le enviemos un Informe Completo y actas oficiales.



Esta ponencia constituye un extracto, a modo de introducción, del libro ‘Economía del Reino’ (2003) donde se exponen 12 claves o principios revelados en la Biblia que describen y actualizan una visión bíblica de la economía.

El telón de fondo de esta presentación lo constituye mi actividad como fundador y presidente de REMAR., una ONG para el Desarrollo que realiza actualmente proyectos de rehabilitación y solidaridad en más de 50 países. Los principios que comparto en esta charla se sitúan en el marco de esta ONGD, que brevemente describo al final de la misma.

Dios es Oikónomo perfecto y administra con total sabiduría su casa, su reino, su familia, su pueblo, estableciendo un exacto equilibrio en toda su creación, como lo hizo al crear todo el cosmos, y como lo mantiene por su poder y omnisciencia. Por ser esta su naturaleza, el Todopoderoso quiere formar a sus hijos, sus discípulos, como administradores a su imagen, instruyéndoles, por medio de la revelación de su Palabra, para que sean mayordomos fieles en la tierra, impartiendo la justicia distributiva, para bendición y bienestar de los pueblos.

“Poderoso caballero es Don Dinero”


Decía Quevedo, sarcásticamente pero con realismo, que: “Poderoso caballero es Don Dinero”.De esta manera, tan gráfica, dejó bien claro que la moneda abre la mayor parte de las puertas de este mundo.

También la palabra de Dios le concede al dinero la importancia debida, en diferentes pasajes, dándonos enseñanzas que nos son muy útiles, para todo lo que nos sea de interés sobre las finanzas.

Eclesiastés 7,12 dice: “Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.”

En este texto, la Biblia eleva el dinero a la categoría protectora de escudo, al mismo nivel que la ciencia. No sólo porque puede comprar guardaespaldas, armas, ejércitos, sistemas de seguridad, sino jueces y gobernantes, autoridad y respeto.

Como dice un proverbio árabe: “Al perro que tiene dinero se le dice Señor Perro”.

Con el “money” se puede obtener medicina preventiva y curativa, alimentos, ropas y todo lo que da protección física. Con el mal llamado vil metal se puede conseguir conocimiento terrenal, ciencia, técnica, que dan ventajas importantes, en la lucha de la competencia entre los hombres y en los múltiples peligros de la carrera que es la vida terrenal.

Como dijo Tolstoy: “El que tiene dinero tiene en el bolsillo a los que no lo tienen”.

Y un proverbio italiano dice que: “El dinero no da la felicidad pero calma los nervios”.

En Eclesiástés 10,19 está escrito: Por el placer se hace el banquete, y el vino alegra a los vivos; y el dinero sirve para todo

En sí mismo el dinero es amoral, pues es instrumento material, sin vida propia y sin decisión personal, contrariamente a lo que muchos puritanos han predicado, demonizándolo, diciendo que es pecaminoso, que no hemos de tenerlo en cuenta. El dinero no es bueno ni malo y sólo depende del que lo use, la bondad o maldad del resultado de su utilización. Con cincuenta dólares se puede contratar un asesino en Brasil, para que mate a quien le indiquen, y con los mismos cincuenta dólares se puede dar de comer a trescientos niños, una comida satisfactoria.

Cervantes dijo: "Sobre un buen cimiento se puede levantar un buen edificio, y el mejor cimiento y zanja del mundo es el dinero”.

¿Será por eso que las monedas tienen dos caras? Puede ser un apoyo sólido, o una tumba, todo depende de si lo consideramos siempre como un buen siervo, pero nunca como un patrón, porque es mal amo para los que le sirven como esclavos, y acabará por ser su ruina total.

Como dice primera Timoteo 6,9-10: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”

Si la Biblia dice que el amor al dinero es raíz de todos los males, tenemos que diagnosticar, ante cualquier mal en nuestra vida, que esta causa existirá en nosotros, aunque la acompañen otras.

¿Cómo se puede amar el dinero o cualquier cosa material inerte, que no puede recibir el amor ni devolverlo? ¡Qué engaño tan grande de Satanás a los seres humanos, llevándoles a derramar la capacidad de amar, que Dios puso en ellos al crearlos, sobre la materia muerta, que es como arrojarla al cementerio, al basurero, a la letrina!

Jesucristo predicó bien claramente: Mateo 16,26. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Y en la enseñanza de la parábola del rico insensato dice:

Lucas 12,15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

No es cierto que tanto tienes tanto vales, porque, como decía Teresa de Jesús: “Hay algunas personas tan pobres, tan pobres, que sólo tienen dinero”.

Y el joven rico se fue triste, porque tenía muchas riquezas y, para ser perfecto, Jesús le había dicho:

Lucas 18,22-23 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

Y Jesús añadió, versos 24 y 25: Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! 25Porque es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.
¡Qué enganche tan fuerte puede producir la adicción al dinero!

Después de trabajar veinte años en favor de la liberación de los drogadictos, de su esclavitud a las drogas, he comprendido que el amor al dinero ata con mucha más fuerza que todas las drogas juntas y son muy pocos los que consiguen liberarse de sus ataduras, porque no quieren renunciar a sus cadenas de oro.

Como dice Eclesiastés 5,10: El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.

El irónico Quevedo dijo: “Lo mucho se vuelve poco, con desear otro poco más”.

Le preguntaron una vez a Rothchild: ¿Cuándo tendrá bastante? Y respondió lacónicamente: “Siempre un poco más”. (Aunque para él un poco son decenas de millones de dólares).

Eclesiastés 5, 12-17. Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia.

Le preguntaron a Rothchild si era feliz, y él contestó: ¿Se puede ser feliz cuando al entrar en el comedor de tu casa recibes una carta que dice: Si no me da 100.000 libras esterlinas le mataré? O ¿Cuando uno tiene que dormir con la pistola bajo la almohada? No, yo no soy feliz en ninguna manera.

R. Tagore nos dejó una hermosa advertencia: “Engarza en oro las alas del pájaro y nunca mas volará al cielo”


Dijo Kuigge: “No es posible imaginar una vileza de la cual no sea capaz el avaro”

Hoy existen muchos Judas entre los ministros de Cristo, que venden el Cordero de Dios, cobrando altos honorarios por predicar la Palabra, para vivir en despilfarros y lujos escandalosos.

Amós 2,6: Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos.

No puedo contar las experiencias de traiciones de los muchos Judas de mi ministerio, porque si la proporción de Jesucristo, que supo escoger bien, fue de uno por cada doce, pensemos que de ciento veinte mil serán, como mínimo, diez mil los detractores, los traidores, que nos han ido vendiendo a nuestros enemigos, causando tremendos daños, aunque de todos nos ha librado y restablecido nuestro buen Patrón. Nos han robado, a lo largo de estos 20 años, cantidades asombrosas de dinero, maquinaria, vehículos, enseres, etc...; nos han estafado, dándonos gato por liebre, en muchas compras y trabajos; nos han calumniado y llevado a juicios con falsos testigos, culpándonos de daños que no hicimos, y hemos tenido que pagar multitud de platos rotos, muchos de los cuales sí rompieron los neófitos e irresponsables, en su mala gestión como falsos ministros; y un sin fin de calamidades, que bien hemos soportado por amor a Cristo y a nuestros prójimos, ayudados siempre con el oportuno socorro del Espíritu Santo, comprendiendo, de forma práctica, las penalidades de Pablo y de todos los primeros apóstoles.

En todas estas aflicciones ha habido un factor común: “Los que las causaron ardían de codicia”

Toda la maldad del mundo se moviliza por amor al dinero y atrae la desgracia y el juicio de Dios:

Miqueas 3, 11 y 12: Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros. 12Por tanto, a causa de vosotros Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque.


La avaricia, entre muchas de sus perversiones, siempre ha generado una multitud de monstruos usureros, prestamistas que, cobrando altísimos intereses, al prestar dinero a los desesperados, por su situación crítica económica, no se sacian hasta conseguir expoliarles sus tierras y casas, o hipotecar sus salarios durante muchos años. Esto es lo que pasa hoy con muchísimos emigrantes, que se empeñan con préstamos de estos vampiros de la usura y tienen que pagar mas del 100% de interés, perdiéndolo todo, al no encontrar trabajo, y quedando desolados en una nación extraña, como marginados ilegales, sin valor ni recursos para regresar a sus países, abandonando a sus familiares, a veces de por vida, y pasando a formar parte de las listas innumerables de proscritos.

Exodo 22,25: Cuando prestares dinero a uno de mi pueblo, al pobre que está contigo, no te portarás con él como logrero, ni le impondrás usura

El rey Alfredo el Grande, en el año 901, declaró, : “Si se descubre a un hombre culpable de ejercer la usura, sus tierras le serán confiscadas y será desterrado de Inglaterra”.

En el 1215 el rey Juan repitió la misma declaración, e igualmente lo hizo el rey Jaime mucho después, en 1566.

Y la palabra de Dios dice claramente, en Levítico: 25,35-37: Y cuando tu hermano empobreciere y se acogiere a ti, tú lo ampararás; como forastero y extranjero vivirá contigo. No tomarás de él usura ni ganancia, sino tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia.

El salmista David preguntaba a Dios, en su Salmo 15, 1: “Jehova ¿Quien habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte Santo? y respondía, inspirado por el Espíritu Santo, entre otras condiciones indispensables, lo que dice en el v.5: “Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho”


Karl Marx, en su manifiesto, sentenció lo mismo, al decir: “El dinero juega la mayor parte al determinar el curso de la historia”.

Beauchêne escribió: “Los que creen que con el dinero pueden hacer cualquier cosa, son los que indudablemente están dispuestos a hacer cualquier cosa por el dinero.”

Sabemos de la importancia del dinero, pero no creemos que sea determinante, sino relativa, por lo que hemos de considerarlo, únicamente, como un buen medio para hacer el bien, sin olvidar que con el dinero sólo se compran cosas perecederas, pero las auténticas, las eternas, las insustituibles y realmente necesarias, para el espíritu y el alma, solo se reciben por la gracia de Dios en Jesucristo.

Cervantes, que era un devoto creyente, dijo: “Entre buenos es fuero que valga mas la virtud que el dinero”.


El dinero tiene cierto poder, pero solo para lo que se refiere al mundo físico y material, pues con él no se puede comprar la autoridad verdadera, que viene dada de lo alto, del trono de Dios, la cual derrama el Espíritu Santo, como óleo, sobre sus hijos verdaderos, salvos en Cristo.


Utilicemos el dinero sabiamente, para extender el reino de Dios, para hacer el bien, así como todas nuestras fuerzas, pero guardemos constantemente nuestro corazón en el aceite Santo de Dios, para que no se confíe ni se ate nunca a lo material, recordando siempre que nuestro único tesoro es Cristo, y proclamemos, por todas partes, que lo verdadero, lo sustancial, lo auténticamente valioso, nos es concedido gratuitamente por Jesucristo, que nos dice: Venid a mí y nada os faltará.

Isaias 55,1: A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.


Conclusión y Aplicación

En nuestros ministerios, de Remar y de Cuerpo de Cristo, hemos puesto en práctica, desde el principio, este llamamiento del Señor a servirle con todo el corazón, con todos los medios, a tiempo completo, conforme a su desafío:

Juan 6,27: Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.

Así, hemos experimentado un respaldo de Dios sobrenatural, de tales dimensiones que sobrepasa todas nuestras expectativas, en todos los aspectos: económicos, espirituales, sociales y políticos; haciendo que, en tan sólo 20 años, se haya extendido el ministerio a 52 países, con más de mil hogares comunitarios, en los que compartimos todo más de 20.000 personas, además de los cientos de congregaciones, a las que acuden muchos miles de creyentes, que no viven en comunidad pero van recibiendo un evangelio radical, que les invita constantemente a servir a Dios y al prójimo.

En tan poco tiempo hemos podido establecer, en forma gratuita, colegios para más de 2.000 niños, en diferentes países; comedores para más de 6.000 niños y más de 2.000 presos, que literalmente se morían en las cárceles por falta de alimento. Diferentes clínicas y consultorios médicos gratuitos se están abriendo en nuestro trabajo, por el mundo.

Todo esto, a través de la instalación de una red de más de mil empresas cristianas, de todo tipo: Imprentas, carpinterías de madera y metálicas, talleres de reparación de automóviles, de chapa y pintura, de lavado y engrase, agencias de viajes, inmobiliaria, agencia de seguros, transportes nacionales e internacionales, agricultura y ganadería, fábrica de quesos, fábrica de detergentes, tiendas de muebles, de ropas, de alimentos, constructoras y hasta emisoras de radio y canales locales de televisión en España, etc...; todas ellas dedicadas al 100% para la extensión del reino de Dios, lo que permite que se inaugure, como mínimo, un proyecto nuevo cada día, en alguna parte del mundo, con la consiguiente asombrosa extensión.


Para más información sobre esta labor humanitaria y solidaria te invito a consultar nuestra web http://www.remar.org


Miguel Díez,
con la colaboración de Paco González